27 de enero de 2018

Conectando...

Es una realidad que una gran mayoría de nuestros alumnos han crecido en una sociedad tecnológica y son considerados "nativos digitales", sin detenernos  a pensar en su competencia digital. Independientemente de si existen o no los nativos digitales, es indudable que en el aula L2 la familiarización, la actualización y la integración del entorno tecnológico facilitan la tarea docente y permite, como no podía ser de otra manera, una aproximación al espacio del alumno.


Como podemos comprobar diariamente, nuestros alumnos
tienen casi siempre a mano un dispositivo electrónico y una gran parte de sus interacciones se producen de manera virtual. Asimismo, al igual que nosotros, se mueven en una sociedad con un exceso de información/datos/opiniones que dificilmente son capaces de asimilar. A este respecto, eso no implica llevarlos al aula porque sí o porque es un entorno en el que los alumnos se desenvuelven cómodamente. Al igual que otros recursos didácticos, tienen que cumplir unos requisitos didácticos mínimos:  qué, cómo, por qué y para qué integrarlos en el plan de clase.


Ampliar el espacio del aula con herramientas tecnológicas no nos puede hacer olvidar que son un medio que nos ofrece un abanico de  posibilidades atractivas y dinámicas, así como la oportunidad de enriquecer la tarea docente, pero también requieren conocimiento y habilidades para determinar su funcionalidad de manera eficaz.

En este sentido, un profesor preparado y con interés por mejorar la práctica docente siempre tendrá más oportunidades de diseñar con éxito tareas basadas en herramientas tecnológicas que aquel que las usa porque sus alumnos "son nativos digitales", porque están de moda o por ser simplemente un artefacto tecnológico.

No hay comentarios:

Publicar un comentario